martes, 13 de junio de 2017

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SOURYO TO MAJIWARU SHIKIYOKU NO YORU NI (SEVEN 2017) - CRITICA. Primero la caliento, y después me la... ya saben

Para los mal pensados, el calvo durmió en el piso.
Día de hueva; culpa de la mañana fría, el cielo nublado, las noticias que cada vez son mas violentas, la leche que no es leche, etc, etc, etc. El anime también da hueva. Pero, como estoy atrasado, me pongo con esta cosa que no dura mas de cinco minutos por capitulo como la actividad sexual de muchos otakus y que tiene su gracia. Estamos ante un hentai con puta censura, pero el hentai es hentai y seguro mucho pajerillo ya lo ha hecho uno de sus placeres culposos de esta temporada. No me voy a esperar a que termine o a ver cuando sale la versión sin censura, sino me corro de una vez (y no es doble sentido) después de ponerme al día con los últimos seis capítulos que hacen uno de duración normal. Antes de comenzar, y rellenar lineas porque esta huevada no tiene mucho que comentar, les recomendaría mi post de especial hentai parte 1 que hice mas o menos hace un año. Y que dentro de poco pienso hacer una segunda entrega ya con mas títulos, que tendrá como punto fuerte la insana Urotsukidoji, que siempre ha sido una tentación solo que no encontraba el momento y tenia que estar preparado mentalmente porque lo que he leído es que va mas allá del hentai. Dicen que hay cuerpos que explotan y no precisamente de felicidad, pero como ya tuve mi primera vez, sin quererlo, al hentai de tentáculos con la oscura Biblia Negra espero estar a la altura, y terminar jodiéndome la vista con mi conjuntivitis. Todo sea en nombre de la causa. En fin, regresando a esto, tu que si de casualidad aterrizas aquí porque esperabas ver enlaces de descarga sin censura, pues te diré que el anime es del mismo estudio de Okusama, Seven, si te interesa tiene manga y sufre del mal endémico de ser una cosa disfrazada de otra. En ese sentido, es un hentai, sí, porque tienes escenas explicitas (con censura) especialmente a partir del capitulo 6 donde todo se vuelve ''repetitivo'' e incluso el siguiente capitulo es lo mismo. Antes como que te deja en plas coitus interruptus cada capitulo. Pero lo que realmente quiere ser es un shoujo. Hay mucho te amo, o dime que me quieres, y si a eso le sumamos que los protas se quieren casar. Claro no hay las burbujas rosas flotantes, sino mucho beso con lenguado, unas cuantas manoseadas, gemidos clásicos del tipo ¡ahhh!, sonrojos a full (si eres un otaku virgen siento desilusionarte, pero de experiencia propia te diré que esto no pasa) y lo mas fuerte que ves en la primera parte son los pezones de la protagonista y como el cocoliso se desdenta de tanto chuparselas. Muy Seven, por cierto. La serie carece de ecchi. Por una parte le pides todo lo que te muestra, pero por otra no deja de ser el anime pensado para satisfacer otakus pajerillos en cuatro minutos. Si es shoujo es por la premisa (el amor platónico del cole). Como buen diseño hentai la protagonista tiene el cuerpo según la situación lo requiera. Si hay planos medios, los pechos son enormes. Si la muestra desnuda, las caderas se le desproporcionan. Como curiosidad muy de mi  mente enferma en un primer momento la imagen me recordó a los hentai que he visto de Milk. Dios la tenga en su gloria. Lo mas pendejo del anime es la frase inicial que suelta el protagonista ''antes que monje soy hombre'' como si fuera una filosofía de vida. No quiero ir mas allá y decir que este anime tiene sobrelecturas, pero por ahí podría rescatar ciertos detalles (en el capitulo diez la protagonista se ofende por ser tratada como un objeto, o el propio "tradicionalismo") que la salvan de ser un hentai al uso. Por mi parte poco menos puedo comentar de que es una historia que extrapola toda la curiosidad de ver un monje sometiéndose a sus mas bajas instintos. Así que ahora mismo voy aprovechar para ponerme al día con Sakurada y boku no hero porque antes que hombre, soy otaku a part time y bloguero por afición.