martes, 11 de abril de 2017

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LEYENDO EL MANGA DE ME-TERU NO KIMOCHI (Por Hiroya Oku) - CRITICA. A la madrastra con cariño

 yo quiero una madrastra así
Desde que chape muy trasnochado un par de capítulos de Gantz, tuve la curiosidad de meterme al mundo del buen Hiroya Oku. Ya tenía antecedentes del manga por un amigo del instituto; y del mangaka, anteriormente le había echado la mano a Hen, aunque sin terminarla… hasta el momento. De su obra más reciente, Last hero Inuyashiki, ya comente y ahora mismo recuerdo que la tengo en standby por que últimamente leo una cosa, la dejo, la vuelvo a retomar  y vuelvo a dejarla. Exactamente esto fue lo que me paso con este manga de cortos veintiocho capítulos compilados en tres tomos que a propósito de que estoy colaborando en la página de Facebook La tia Animayuri 2.0 con reseñas decidí aprovechar como pretexto para leerlo y reseñarlo como recomendación. Ahora que lo termine de leer, le hago su respectiva reseña en el blog. De ME-TERU NO KIMOCHI no se puede decir mucho, supongo que más o menos después de terminar Gantz el buen Hiroya decidió hacer algo más ligerillo, de dos personajes, poco texto y con una premisa simplona – A la muerte de la madre el prota decide encerrarse y no salir de su cuarto; quince años después el padre vuelve a casarse con una mujer joven y bonita (porque si fuera fea, vieja y con verrugas no funciona) que se queda a cargo de él cuándo el padre muere-. El manga tiene estos tres elementos añadido el gran fetiche del propio mangaka: las chicas de rostro ingenuo con pechos enormes (además del puto perro). El manga deja esa sensación que ha sido más una especie de gustito para pasar el rato para el propio Hiroya que una obra trascendental. Toma al hikikomori como pretexto para crear situaciones adultas (todo gira entorno a las ''inquietudes'' del prota). Y el desenlace es ese que estábamos esperando y que no decepciona porque tiene todos los elementos que a los que nos gusta el hentai agradeceremos con una sonrisa.