lunes, 31 de octubre de 2016

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LEYENDO EL MANGA DE NOZOKI ANA (por Wakou Honna). El “hueco” de Emiru

Con cierta popularidad en el mundillo otaku, el manga de él o la mangaka (el nombre me parece un seudónimo, corríjame si me equivoco), ha sido una experiencia agradable de buen humor para adultos y una línea muy sutil entre el romance, escenas de sexo softcore (nunca muestra más de lo permitido, como el vello púbico, pa’ mala suerte), y situaciones ecchi, pero lo más importante es que el manga trasmite cierta aura shojo entre sus protagonistas bastante particular, y al final no deja de ser una historia de dos personas que a través del voyerismo tienen que descubrirse sentimentalmente y,principalmente, sexualmente. Y ahí va el leitmotiv de la historia, que  a través de las experiencias sexuales, en su mayoría del protagonista, Tatsuhiko Kido, y muy al final con cierta revelación (forzada) en la vida de la protagonista, Emiru Ikuno (una adicta a la masturbación, por cierto), quiere abrir camino a cierta madurez emocional, que sin terminar de convencer logra resaltar al final del tomo doce. Todo con cierta influencia en la personalidad reprimida y aquella que puede tener múltiples en una misma persona la cual resumiéramos con el ultimo diálogo entre los protagonista al final del tomo doce: “¿Cuál de todas esas es “Emiru”?, Todas ellas… ¡Todas son las verdaderas yo!”. Ya la última parte es un desenlace convencional.