sábado, 15 de octubre de 2016

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OKAMI SHOUJO TO KURO OUJI LIVE ACTION – CRÍTICA. Como cuesta verlos

Siempre cuesta ver un live action por diferentes razones,  independientemente del género (en teoría un shojo debería tener menos complicaciones que un shonen), hay que entender que estamos ante el sistema de entretenimiento japonés, cuyo paquete completo incluye una adaptación a “acción real” (¿obligatoriamente?), y que se encarga de satisfacer el consumo del fan “local”. En ninguno de los casos, por ejemplo, las dos primeras películas de Death Note (que muchos detestan  “solo” porque Ryuk está “mal animado”) me parecen innecesarias dentro del espectro de la saga, en cambio la tercera entrega “L change the world” es netamente comercial, y obedece a otros intereses que nos hicieron creer que “Near” es filipino, además que apuntaron directamente a los fans de “L”; en ese mismo sentido, tener películas (en el supuesto negado) de One Piece, Naruto, o la reciente anunciada adaptación de “Bleach” a más de uno le parecerá un disparate si solo recordamos, y de paso hacemos bilis, de la desastrosa adaptación (americana) de Dragon Ball. A la vez, la adaptación de “Kenshin”, que nunca he visto ni manga ni anime, cuando se pasó por la tv cable me pareció una buena película en líneas generales. Mi experiencia con los live action son siempre a favor, total no dejan de ser películas, que aunque racismos aparte los asiáticos siempre generaran anticuerpos por sus gesticulaciones (perdón a l@s seguidores de los k- dramas), y parecieran que si ves a uno los has visto a todos,  y si a eso le sumamos que muchas de las producciones lucen acartonadas (solo vean los dos películas de “Nana”), y otras son un desastre argumental (Shingeki no Kyoyin),  más allá de estos detalles así como en el cine americano hay películas (de bajo presupuesto) que van directamente al mercado del disco, las adaptaciones japonesas no están para competir con el cine, y esto incluye las propias películas de animación que se estrena, sino que su justificación se encuentra  en las ventas de DVD como producto de colección. Y así hay que tratarlas.