martes, 27 de septiembre de 2016

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BATTERY CAP 11 (Final) – CRITICA. La obsesión por el beisbol

BATTERY ha sido un seinen disfrazado de spokon, con cero trama, una buena forma de ver lo que el deporte significa en el vida estudiantil japonesa, y el típico caso de anime slice of life episódico. Un anime noitamina cien por ciento. El béisbol solo ha sido el pretexto para encontrar un protagonista engreído que no termina de conocerse a sí mismo y un fan enamorado cuya amistad solo lo hace más egocéntrico. Esa forma de ver el mundo a través del béisbol tanto así que llegue a la conclusión de que Takumi caga pelotas de béisbol, o el otro asunto es el de desvivirse solo por ser el compañero de juego como si al final la autoestima de Gou estuviera supeditada al reconocimiento de Takumi, y sus tiros súper fuertes. Por eso los celos cuando alguien ofende a la “princesa” Takumi o la depresión cuando lo rechazan, o esa pelea de “aminovios” era de niveles shojo (¿o yaoi?). A pesar de que la “batería” termina irritando, el mérito del anime ha sido llevar los capítulos por el lado más amable de cada personaje, no se dramatiza demasiado sino apela a una madurez extraña para personajes de ¿trece años? y un ambiente único (nunca vimos un salón de clases). El anime ha prescindido de cualquier personaje de relleno, especialmente los femeninos. Para entender mejor el anime tendríamos que psicoanalizar la personalidad de Takumi, en ese caso creo que la mejor escena seria aquella en donde los senpais le dan de correazos como castigo a la falta de respeto (yo, aplaudí). Le piden que se disculpe pero Takumi es orgulloso y termina con la espalda hecha mierda antes de humillarse. Entonces cuando capítulos después pierde el primer juego de exhibición le duele a tal punto que lo vemos casi llorando, el anime apunta a eso, a la obsesión del chico talentoso de personalidad unidimensional, que no sabe pedir disculpas ni tampoco le importa. En la parte final nos encontramos casi como al principio. Al inicio del capítulo final una pelota le habla a Takumi casi amenazándolo que nunca la deje escapar, al mismo estilo de "el balon es mi amigo" en supercampeones, si a eso le sumamos esa línea de dialogo donde Takumi dice que el montículo de arena nunca ha sido pequeño para él terminamos entendiendo el sentido del anime. Y es probable que esa caída de pétalos de cerezo iniciando el cambio de estación sea una metáfora al cambio de vida de los protagonistas en la preparatoria. Y que en algún momento deben encontrar el beisbol más divertido de lo que este anime nos ha mostrado. Si bien es cierto el anime no termina de cerrar si lo hacen los personajes, con esa promesa de Seiha de superar al hermano mayor a pesar de sus enfermedades o la declaración de Takumi diciendo que no importa si es Gou el receptor y el otro respondiéndole que no dejara que pase (como buena amante). Por eso el final de este anime es jodidamente extraño, pero no malo.