lunes, 12 de septiembre de 2016

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La peli de hoy (23): LOS ULTIMOS DIAS. Con barba se ven más guapos los españoles

En  las películas de desastres los damnificados sufren las adversidades como la falta de agua potable o comida fresca; además, como regla general, siempre habrá una familia central cuyos miembros estarán desperdigados durante todo el largometraje para que sean los últimos cinco minutos donde el desenlace propicie el reencuentro, y todos terminen abrazados y felices. LOS ULTIMOS DIAS (2013) es una película española que está actualmente en cartelera, no esperemos más que un concepto parecido a cualquier otra película del genero de desastres y sobrevivencia. Es más, si así fuera el caso, mucho  nos hubiéramos ahorrado. Quizás el planteamiento de la película complique el guion desde el inicio, además es el recursivo flashback, que poco o nada explica más que ir calentando la dramedia marital de los protagonistas, lo que termina por hacerla parsimoniosa y poco eficaz. La película parte desde un ángulo del suspenso de no saber por qué de un momento a otro la humanidad no pueda salir al espacio libre sin que sufra ataques de pánico y locura. Dentro del argumento como argucia simplista encontramos breve información mediante un video de un “hikikomori” canadiense que termina suicidándose y un oficinista muere, literalmente, al ser despedido de su centro de trabajo. La causalidad entonces es una burbuja que simplemente flota para forzar la situación central, lo importante es que el protagonista tendrá como misión encontrar a la esposa. Por otro lado encontramos un peso mucho más maduro en su acompañante que también anda buscando a alguien y que finalmente soporta una obligación con mejor argumento y mejor desempeño actoral. Encontramos también el factor confianza en el clásico escenario donde la humanidad ha perdido todo respeto a la ley. Junto a eso, lo mejor de la película es que la ciudad de Barcelona con su red subterránea de trenes y desagües se presta muy bien para que el viaje se haga más realista, algo que filmada en Lima sería imposible por obvias razones. De ahí en adelante es una película tibia, a medio pensar, no termina de convencer como exploración de un mundo en una situación extrema y distopico, mientras que el final se cae de forzado. Eso sí, con barba los españoles se ven mas guapos.