sábado, 13 de agosto de 2016

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DEVIOUS MAIDS (Cuarta temporada): No todas las sirvientas son latinas

Es   cierto, tan cierto, como que en esta serie nunca dejara de explotarse el factor sexo como modus operandi. Las divergencias de esta temporada, cuarta ya, de una serie que en su principio parodiaba, entre otras cosas, los azares de cuatro sirvientas latinas ha procurado mostrar algo más que el simple chiste racista del que tanto ha colgado. En Marisol, la que a priori es la madura del grupo, se ha tratado de tocar el mensaje de una mujer en un mundo de hombres. Por supuesto bebiendo de resultados menos escandalizadores como en el caso de la serie que una hora después se trasmite por el mismo canal, UnReal. En cambio siempre tendremos que conformarnos en que la trama termine desencantándose por el hecho amoroso, y en el cliché culebronesco, donde cama de por medio, harán que vuelva (¿otra vez?) a acostarse con su ex. Y porque no mencionar, muy superficialmente, el tema de las violaciones en la farándula americana. De las demás poco podemos hablar. Zoila implanta una culpa en Genevieve, que hace que se separe de su patrona por la pérdida del hijo del final de temporada anterior. Ha sido gracioso ver en Genevieve esa difícil tarea que representa la busqueda de un amigo sustituto a tiempo completo. Para una mujer frívola, maniquí anoréxico, papel que no se canse de representar. Zoila en cambio ha tenido un momento de superficialidad poco creíble, junto con un enredo con el vecino millonario, donde lo que mas resalto fue esa tension esporadica con Adrian. Y por supuesto ese reflejo, y chiste cansino, de que los patrones no siempre recuerdan a las sirvientas, porque todos los mexicanos son iguales. En fin, Carmen en una crisis de edad, nos enteramos que es madre de una adolescente con los mismos sueños de cantante, no había que ser adivino para ir previniendo el desenlace de dicha relación. Mientras que la susodicha Daniela es otra latina, tan, o mas sobresexuada que la madre. No podría ser Davious Maids sin un asesinato, esta vez, pensando en la audiencia, la elegida fue Peri. Mala esposa, mala madre, mala patrona, mala actriz… que la trama central haya desembocado en una secta es otra farsa tan meritoria como que Zoila se acueste con un sexi boy blanco con complejo de Edipo. En fin siempre seguirán siendo los Powell, aquel matrimonio que me encanta, y nunca dejare de seguir, los que lleven las riendas de esta serie. Lo más raro es que al igual que las sirvientas, en los patrones las crisis maritales terminan resolviéndose en un arranque de ira sexual. Asi pues, mientras los Powell sigan siendo tan divertidos, a mí que me importa el resto de la serie.