miércoles, 3 de agosto de 2016

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PREACHER (Primera temporada): Vayan con (y tras) Dios

La sensación final que deja la primera temporada de PREACHER es que ha sido una larga presentación de personajes, lo más inútil es que al final solo  nos quedamos con los tres centrales como trio freaki  que en forma de road movie tan usual en películas de la hyper violencia como características que Tarantino a remasticado hasta el cansancio van en busca de su redención. Basta suponer que el Dios perdido es una consigna que puede hacerse más larga de lo conveniente a la vez de llevar más desventuras a un show televisivo que arranco siendo un what the fuck y que termina siendo otro what the fuck cargándose a un pueblo a lo Sodoma y Gomorra, en donde hasta los mas “angelitos” pecan de ira (o no sheriff). Entonces solo queda entender la serie como lo que es una adaptación televisiva de un comic que por lo que sé se presta para la violencia más visceral, mientras los chispazos de humor negro metidos a saco con la religión y ese ímpetu de ser políticamente incorrecto terminaron surgiendo efecto para levantar el concepto del propio show. No se puede ser tan impío al no reconocerle a PREACHER que ha sabido jugar con el concepto de Dios y esas recriminaciones en que los católicos, protestantes o simplemente ateos guardamos dentro para un “ser” que no tiene rostro y que peor aun supuestamente nos terminara juzgando. Saber que el mismísimo Dios es capaz de perderse o de caer en el propio infierno suena a una ironía que hay que tomarla con más sentido de humor que sonrojarnos especialmente cuando hemos sido testigos de hechos mucho más lastimeros donde el puto amo del pueblo se carga a cuatro “feligreses” a punta de escopeta. En la serie todos son víctimas del propio espectáculo de la violencia como bien lo vemos en el picnic improvisado mientras quieren desalojar al predicador o ese dilema que surge a partir de  evitar manchar el carro con los sesos de un “judas”. Pero no ha habido escena más salvaje que la pelea en el motel donde el milagro de la resucitación se dio más de una vez y no precisamente por obra y gracia del espíritu santo. Entonces PREACHER se pinta a sí misma como una serie de entretenimiento adulto, siendo lo más pesado los vaivenes de fe del predicador y la cruz que carga en la conciencia por Eugene. Solo nos queda esperar la segunda temporada y mientras evitar cruzarnos con ese diablo pistolero.