sábado, 18 de junio de 2016

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MAYOIGA CAP 12 (Final) – CRITICA. Si quieres avanzar debes aceptar a Nanaki

MAYOIGA termina conjugando todo el factor psicológico de exteriorizar aquellos miedos generales a traumas particulares de un grupo de personas que se ven “atrapadas” en un mismo  lugar, a diferencia de Paranoia Agent que es la máxima referencia al pseudo terror psicológico lo más interesante del anime, que abarca los primeros cuatro capítulos, es la premisa de que todos sus personajes huyen de algo para refugiarse en un pueblo convertido en leyenda urbana. Hasta ese entonces el anime comienza a desarrollarse a través del suspenso de cosas que van ocurriendo mientras las primeras desapariciones no demoran en llegar. El factor pueblito misterioso hizo que el anime alcance un punto alto hasta que conociéramos el que y el porqué de lo que ocurría ahí. A partir de ahí y presentándonos el infaltable recurso del flashback descubrimos como funciona el pueblo, el anime comenzó a tropezar con sus deficiencias argumentales, a plantear problemas que terminaban por restarle importancia faltando la  mitad de sus capítulos y complicándose con mostrar monstruos digitales de poca factura como la horrorosa silicona gigante, además de que innegablemente quisieron igualar las audacias narrativas de Satoshi Kon planteando problemas como el stress laboral, los padres monstruos o el acoso sexual para justificar demencia psicótica en más de un personaje. A diferencia del shonenbat, el nanaki que es como se termina por llamar al miedo en esta serie, cae en un desperdicio de tintes fantasiosos, más importante aún, la serie se inclina por un rescate donde el protagonista se disputa el acompañamiento de Misako con un ente fantasmal. Dejando la sensación final que Mayoiga en líneas generales no ha sido un mal anime, fue lo suficientemente entretenido pero quizás el error más grande fue desvelar el misterio demasiado pronto y apartar demasiado el lado de la convivencia solo explotándose para atormentar y confundir a Masaki y de paso a quienes la terminamos de ver, liándose el asunto con temas de escepticismo casi medieval o como recurso de: siempre es más fácil echarle la culpa a los más débiles. Y no olvidemos que es un anime financiado por crowdfunding.