lunes, 28 de marzo de 2016

Pin It

Widgets

0

HOW TO GET AWAY WITH MURDER (Segunda temporada): Si matas a alguien, nunca llames a Analisse Keating como abogada

Con un par de semanas de retraso  en latinoamerica el final de HTGAWM deja otro maratón de muertos como fanservice para aquellos amantes del género policiaco; mezclado con las degeneraciones más gratuitas que pueden salir de la cabeza de esa reina midas de la televisión americana llamada Shonda Rhimes y olvídate de cualquier absolución porque si contratas a Annalise Keating terminas preso o peor muerto. Y es que aunque suene a broma sarcástica, el show de Shonda se basa en que a como dé lugar un asesinato se puede cubrir con complicidades casi insospechadas, esos giros iniciales que te deja siempre con un cuerpo inerte y en una situación totalmente desconocida, forman parte del engaño al televidente que nueve semanas después, y ya con la mitad de la temporada acuestas, deberías entender el “como” y “cuando” de “esa” escena criminal, mientras que nos va bombardeando de una serie de flash forwards (la identidad de la serie) que es suficiente para resistir y no buscar otro bufete televisivo menos problemático.

Pero el show en esta segunda temporada no solo juega al aprendizaje de esos polluelos víctimas de las exigencias de ese animal llamado Annalise Keating, como es común en las series de Shonda es casi imperativo ir conociendo a placer algún que otro pasado, y mientras más morboso mejor. Por eso quizás más de uno entro en shock cuando descubrimos que Analisse tiene tendencias lésbicas y que dejo un amor inconcluso con una de sus compañeras de salón universitario, también que Bonni fue víctima de abuso sexual infantil y Wes fue sospechoso de parricidio, entre otras perlitas más. La serie se desarrolló irregularmente hasta la primera mitad de la temporada, mientras que el procedimental de abogados era casi metódico,nos llenó  de escenas burdas como el baile de discoteca clandestina, escenas de sexo “soft” o con drama superficial con el caso de la esposa moribunda de Nate, fue bastante difícil obviar el relleno de la serie y sus disfuerzos para no perder el interés del caso central de esta temporada.

Igual así, todos los intríngulis que se armó con los hermanos adoptados y el tema de la herencia resulto una constante de enredos donde la temática era el descubrir los limites en una relación casi incestuosa, y de cajón poner personajes más diversos racialmente donde Shonda es pionera, si hay un tema que podría ser rescatable fue el nivel de manipulación al que puedes llegar solo poniendo la cara de perro de Viola Davis o haciéndole el favor a la estudiante negra, que está desesperada por tener su primer orgasmo. Su mayor error fue al final cuando te das cuenta que hubo más parafernalia de la necesaria, y no dejó de ser una lección más donde ser asesino puede ser cuestión de turnos, persecuciones, falsas acusaciones, encubrimientos, encarcelamiento y posterior suicidio; pero al final siempre todo se salva por obra y gracia de Annalise y sus pruebas de último minuto. A veces resulta sospechoso como lo mejor que se puede hacer en contra de Annalise es quedarse obedeciéndola o si llegas hacer lo suficientemente inteligente como para largarte e intentar traicionarla, aunque esto resulta casi imposible porque si de algo carecen los personajes de esta serie es de huevos.

Lo que hemos visto en esta segunda temporada es como siempre todo pareciera estar al límite de la desesperación, como terminan con la soga al cuello por esos secretos que se esconden unos de otros. El concepto de familia que se maneja resulta irónico cuando por salvar a unos terminas matando a otros, y después de cerrar el círculo nuevamente se abre en uno más largo e interminable que solo se encarga de dejar más víctimas: Lila, Sam, Rebeca, la abogada histérica, el padre de Asher, o hasta la mismísima Annalise y su montaje de asesinato. Donde los remordimientos de Frank a la hora de matar son tan dudosos como sus escrúpulos a la hora de acostarse con sus residentes, de la inestabilidad emocional de Bonni, Connor y su actividad sexualmente homosexual, del flirteo entre Wes y Lauren, de la tensión sexual repentina entre Asher y Michela y enterarnos de que Annalise Keating, con sus relaciones bisexuales y sus pasajes de locura, perdió un hijo y de descubrir de donde viene esa relación con Wes. La confesión final de que Wes es hijo de una violación termina por desvelar el nivel de serie que estamos viendo y es que How to get Away with murder no es más que un culebrón mamarracho, donde pareciera habermás muertos que buenas ideas. Y lo mas penoso es que recién lo descubro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola, si has aguantado hasta aquí seguro tienes ganas de comentar. Sobre todo si quieres darme apoyo moral ya que es lo único que gano porque si crees que solo me dedico al blog porque me sobra el tiempo... estas en lo correcto.

Ya en serio te advierto que en este blog no hay censura, así que aprovecha para sacar todo el odio dentro que tengas reprimido, siempre y cuando no sea contra mi. Aun así si dices u ofendes al autor de este blog, no hay paltas, después de todo hay cosas peores de las que tengo que preocuparme. No por algo tengo habilitada la opción de "anónimo", así que aprovéchala.

No te preocupes por las faltas de ortografía, si haces spam a tu pagina no seas tan descarado de solo dejarme la url, si tienes alguna duda quizás pueda ayudarte, sin compremeterme a nada y de ya te advierto que no lo se todo, aunque estoy muy cerca de saberlo.

Este blog generalmente hablo de anime, cine, manga, comic y series de tv si te interesa algún tema recuérdamelo comentando y mientras mas largo mejor (obviamente me refiero al comentario).