miércoles, 28 de octubre de 2015

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LEYENDO EL MANGA DE TONEGAWA LILICA’S LABORATORY (por AOYAGI Aito y HASEGAKI Narumi) – CRÍTICA. Bizarro shoujo


Yo comencé a leer manga con historias shoujos y por experiencia sé que los mejores shoujos son  los que logran una historia de amistad previa y clásica sin terminarla pesada, saber terminar a tiempo cada etapa de la “relación” de los protagonistas como ley universal para todo manga y en los shoujos en especial, que alargar una historia de amor más o menos melosa, que se compense bien con buen humor y personajes carismáticos, que vaya más allá del cliché inicial de la chica tímida e introvertida que se enamora del chico popular de la clase, lo que en su momento tuvo y le paso a historias que bajo esta premisa funcionan bien como los mangas de Ao Haru Ride o la mismísima KimiNiTodoke, por eso si vas hacer un shoujo súper edulcorado hazlo con momentos potentes, de romanticismo clímax y de que la pareja derrame miel y para miel (y lentitud) ningunos como Kuronuma y Kazehaya con más de cien capítulos y una relación que avanza a pasos de tortuga, eso a mí me gusta pero también me gusta leer comedias románticas, de parejas atípicas, que se lleven más o menos bien o mejor dicho más mal que bien para el caso, pero que todo lo hagan con humor, como lo viene haciendo una Okami shoujo to kuro ouji y es que no me voy a cansar de repetir que esa pareja con la sitcom episódica y esa relación tan de sometimiento por parte de la protagonista me parece genial y se entiende el chiste del tipo de relación entre una Erika Shinohara y su príncipe negro Kyouya Sata, por eso al leer el primer capítulo de  TONEGAWA LILICA’S LABORATORY podría decir que el tono es más o menos parecido.