sábado, 24 de octubre de 2015

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BLOOD AND OIL: Business son business


Siempre hay público para todo y siempre existirán personas como quien escribe que nunca ha tenido la oportunidad de ver un Dallas o Dinastía por la pantalla, los culebrones ochenteros americanos por excelencia y referencia absoluta, entonces no es extraño que la televisión apunte a remasticar la historia de familias en decadencia, autodestructivas, en medio de un ambiente en donde surge esa lucha por el poder. Definitivamente este tipo de series no es del valor americano de la familia, por eso los Briggs, la familia central de esta historia, no son los Ingalls de los ochenta ellos no carecen de las necesidades mínimas al contrario el padre es el rico petrolero del pueblo y su puto amo, las hijas no son campesinas humildes e inocentes sino que en esta historia están llenos de cólera y recelo porque su papi se metió con una zorra de pelo rubio, frígida en los negocios y ardiente en la cama (supongo), así que ellos están en plan rebelde sin causa y no hay mejor forma de demostrarlo que saltando a la cama del peón de su padre o a la de la dueña del bar local del pueblo, eso sin saber que entre ella y su padre el diablo Hap Briggs existe una historia previa de sexo y amor frustrado.