sábado, 27 de agosto de 2016

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SUKITTE II NA YO CAP 52 – RESEÑA. Mira que bien se ve

Aunque el tiempo de publicación del manga sigue igual de difícil esta vez se trata de un capítulo de transición de los personajes centrales de la historia. Nos encontramos en una situación más ligera a partir del último arco importante, y vamos conociendo como cada uno trata de abrirse camino en su nueva etapa profesional. La mayoría de shojos en este punto ya son aviso de que las tramas se van cerrando, el camino de Sukki te i na yo quiere ir un poco más despacio dejando huella por encima del romance de Tachibana y Yamato, y todo el culebrón vivido anteriormente. Por eso quizás ver compartir un momento en unas vacaciones de verano pueda significar algo más con cara al futuro. Y sobre todo si la propia Tachibana es quien invita al novio (como has cambiado pelona). Otro caso parecido es los avatares por lo que pasa la carrera artística de Megumi, suponiendo que el resto se encuentre encerrado en sus propia metas lo de la chica es cada vez porque está fuera de Japón y tiene que encontrarse con una serie de imposibilidades físicas. Pareciera que la más grande lucha que tiene es sacar el estigma de chica asiática de todas las agencias de modelos francesas que a saco estereotipan y ponen como pretexto el no contratarla. Ya vivimos un poco de la rebeldía de la chica en el capítulo anterior (SUKITE Ii NA YO CAPITLO 51 – CRITICA. Los asuntos amorosos andan en automatico), lo que pasa en este es frustración cien por ciento con ese intento de cortarse el cabello solo para que se fijen en ella. En qué grado de desesperación debe estar. Y se entiende, porque regresar seria sinónimo de fracaso. La mangaka resuelve la situación haciéndole un guiño a un nuevo romance con un fotógrafo freelance, claro que eso no significa nada sobre todo si Kai ya empieza atocigarse de Rin ¿O no?. En fin, por los demás Asami es la que la tiene más clara; si Mei quiere ser profesora, ella también.

miércoles, 24 de agosto de 2016

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La peli de hoy (20): VIDEOFILIA (y otros sindromes virales). El otro cine peruano, es una porno mal grabada

[Spoilers videofilicos] Al  igual que “SEBASTIAN”, esta película independiente viene precedida de logros importantes en distintos festivales y su último galardón se lo llevó en el festival de Lima de este año como “Mejor película independiente”. Claro que cuando hablamos de cine independiente, escaso y poco exhibido por estar tierras, el resultado puede ser igual de poco prometedor que ese nuevo cine peruano de películas comerciales post “Asu Mare”. Independientemente de lo independiente que sea, y es, la película narra una vivencia extraña de dos personajes centrales llamado Luz (Muki Sabogal) y Junior. El comienzo indica una atmósfera plagada de una serie de collage cybernetico, como auto presentación de un “virus virtual” que poco a poco se hace más bizarro y cuyos resultados finales no quedan del todo claros. ¿Fue entonces una necesidad imperiosa ver “VIDEOFILIA”?

lunes, 22 de agosto de 2016

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UnREAL (Segunda temporada): La buena televisión

Es tan despreciable todo lo que pasa dentro del realitie “metatelevisivo” de la serie "Everlasting," que encuentras necesario ese momento de felicidad final, y real, para balancear un poco toda la manipulación que se cuece dentro. En ese sentido, el final de la segunda temporada, termina siendo una cachetada para su “showrunner” que ha seguido ventilando el concepto más morboso de la televisión americana. Si bien es cierto todo lo que pasa dentro del realitie y lo manipulables que son sus concursantes (y sus propios productores) es lo más interesante de la serie, el aspecto políticamente incorrecto que te muestra puede llegar a ser igual de conmovedor o “asqueroso” como parodia de la sociedad yanqui. Como la lucha entre el poder femenino creativo contra el monopolio de las cadenas y los hombres que las gobiernan. Otro caso parecido es el del retrato negro dentro de la televisión americana, y esa necesidad de salvar tu imagen de los medios de comunicación. El que todas las mujeres de un realitie sean “etiquetas” estereotipadas o que un hombre negro no puede escoger una mujer de su misma raza. Esconder un intento de violación solo por el prestigio del programa. O por último la obsesión por el trabajo de sus protagonistas junto con esa parodia de telenovela de líos amorosos que guarda la serie, la hacen imprescindible, como ficción y “buena” televisión.

martes, 16 de agosto de 2016

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“TOKI WA KAKERU SHOUJO” Y “SUMMER WARS” – CRITICA. No eres tu Mamoru, soy yo

Se  estrena “El niño y la bestia” asi que decidí calentar los motores repasando la filmografía previa de Mamoru Hosoda. Así que di un salto… a mi computadora y probarme a mí mismo si mi indiferencia es una cuestión generacional o del hater que todos llevamos dentro y de vez en cuando me gana. Anteriormente cuando comente Ōkami Kodomo no Ame to Yuki deje la sensación de estar viendo una narración cursi y con una moraleja de respeto a la naturaleza, ahora con este par de películas compruebo que Mamoru Hosoda peca de chantajista y de romántico consigo mismo. A la fuerza quiere vendernos personajes entrañables, que dentro de su universo, ya sea de instituto o de villa campesina, sus personajes deambulen en el limbo del shojo más rosa y de la historia de autor. Pero todas comparten una linealidad ligera, solo comparable con su diseño auto calcado. Los cuadros generales redundan en un solo tema, que más a fin de lo que pensamos, en ese universo tripartita de niños lobos, chicas que saltan el tiempo y guerras virtuales pueden arrancar más de una lagrimilla, pero que si no te gusta simplemente quedaras como un insensible. En mi defensa, y espero la de muchos, de un punto de vista discrepante con el cine de Hayao Miyasaki (a todas luces referente de Hosoda) no es suficiente con una fábula bien animada o en su defecto personajes entrañables (alguien dijo estudio ghibli), la identidad del cine de animación debería estar menos cargada de sentimentalismo  por un efectismo, en todo el sentido del término, de equilibrio técnico y narrativo. En ese sentido, ambas películas tienen lo primero pero les falta lo segundo, que junto con la mencionada Ōkami Kodomo no Ame to Yuki, me dejan la sensación, otra vez, de sobrevaloradas, más lineales que un capítulo del chavo del ocho y terminan colaborando menos que valores contemporáneos, y consagrados, como el cine de Makoto Shinkai. Lo siento Mamoru Hosoda no eres tú, soy yo…